Ficha de conserva

Tomate pera en conserva: escaldado, pH y baño maría

Cómo dejar la cosecha de agosto lista para el invierno

Publicado el 14 de agosto de 2025 · Técnica de conserva ácida con tomate pera

El tomate pera es el más agradecido para conserva porque tiene poca agua y mucha pulpa. Cuando la cosecha de agosto aprieta, conviene separar los ejemplares más firmes para triturar y reservar los más maduros para salsa cocida. En esta ficha repasamos el proceso completo: escaldado, pelado, triturado, medición de pH y esterilizado en baño maría.

Escaldado y pelado rápido

Agua hirviendo con una cucharada de sal gruesa por litro. Sumergimos los tomates enteros entre 30 y 60 segundos, según tamaño, y los pasamos directos a un bol con agua y hielo. La piel se desprende sola. Si el tomate es muy carnoso, conviene hacer una cruz superficial en la base antes de escaldar para que el pelado salga limpio y sin arrastrar pulpa.

Pasapurés o batidora de vaso

El pasapurés deja una textura más rústica y separa mejor las pepitas, lo que ayuda a que la conserva no amargue con el tiempo. La batidora de vaso es más rápida, pero incorpora aire y emulsiona la piel si no hemos pelado bien. Para lotes grandes, el pasapurés manual sigue siendo la opción más fiable.

Medir el pH antes de envasar

El tomate pera suele quedar entre 4,2 y 4,5, por debajo del umbral de 4,6 que marca la conserva ácida segura. Con tiras reactivas basta para una referencia rápida; si vamos a repetir la receta cada temporada, un pHmetro de gama básica calibrado con soluciones tampón da lecturas más estables. Si el pH sube, se corrige con unas gotas de zumo de limón o ácido cítrico antes de cerrar el tarro.

Tiempos de baño maría según el tarro

Tarros de 250 ml: 35 minutos. Tarros de 500 ml: 45 minutos. Tarros de un litro: 55 minutos, contados desde que el agua rompe a hervir. Los tarros deben quedar cubiertos por al menos dos dedos de agua y separados entre sí para que circule el calor. Al sacarlos, se dejan enfriar sobre un paño sin moverlos durante doce horas.

Errores que arruinan el lote

Llenar el tarro hasta el borde impide que se forme el vacío: hay que dejar un centímetro y medio de headspace. Reutilizar tapas abolladas o con óxido en la goma compromete el sellado. Y no conviene apilar tarros calientes recién salidos del baño, porque el peso deforma la tapa antes de que enfríe.

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